De izquierda a derecha, Felipe Nuez (qepd) el impulsor del Club Voleibol Calvo Sotelo, germen y origen de un Guaguas al que Juan Ruiz, con su equipo de trabajo, le dio el soporte estructural contando con el talento de jugadores como Sergio Miguel Camarero y Paco Sánchez Jover, también entrenadores del club grancanario.
(Esta imagen del año 2021 está incluida en las páginas 278 y 279 del libro ‘Guaguas Campeón’, escrito por Ignacio S. Acedo y diseñado por José Mendoza).
Juan José Cardona | Lunes 11 de mayo de 2026
Estamos obligados a defender y conservar nuestro patrimonio natural, histórico y cultural. Dentro de este último se encuentra también el deporte y, en su práctica, la importancia que tienen determinados clubes deportivos en la vertebración y desarrollo de nuestra sociedad. La UD Las Palmas es, con toda seguridad, la entidad que pondríamos en primer lugar por el número de seguidores y esfuerzos colectivos realizados.
Patrimonio inmaterial ¿Y qué me dicen del Real Club Náutico de Gran Canaria? No hay en el mundo un club náutico con el palmarés del nuestro. Y recalco con toda intención el adjetivo posesivo «nuestro» porque, seas socio o no de la entidad, los grancanarios nos consideramos vinculados a esa extraordinaria trayectoria. Es parte de nuestro patrimonio inmaterial. Así podríamos poner otros muchos ejemplos: natación, judo, lucha canaria y tantas disciplinas que forman parte de nuestra identidad colectiva.
Me apoyo en esta introducción para destacar a uno de esos clubes queridos por todos, sean o no seguidores del deporte en cuestión. Me refiero al Club Voleibol Guaguas, entidad que en los próximos días celebra cincuenta años de trayectoria deportiva exitosa en el voleibol nacional e internacional.
Enhorabuena, Guaguas, y gracias por las incontables alegrías que nos has dado. Gracias a Felipe Nuez, gracias a Paco Sánchez Jover, gracias a Sergio Miguel Camarero y gracias a tantos jugadores carismáticos que han sido fuente de inspiración y liderazgo para varias generaciones de grancanarios. Y un agradecimiento especial a un gestor excepcional, Juan Ruiz Ramos, que con su trabajo y tenacidad ha consolidado un equipo de deportistas, directiva y patrocinadores que ha llevado al voleibol grancanario a lo más alto de Europa, aunque todavía queden algunos peldaños por subir.
Mientras escribo estas líneas, el Guaguas compite por disputar la final de la liga. Ojalá nos dé la alegría definitiva de la temporada. En todo caso, no se puede hacer más con menos recursos. El Guaguas es la eficiencia en forma de club deportivo. Los patrocinadores, públicos y privados, deben estar satisfechos de la apuesta realizada porque las contraprestaciones recibidas superan con creces la inversión económica, también en el aspecto ético y emocional. Hablamos de un club serio, con valores reconocibles y unos resultados deportivos de extraordinario mérito. Sin embargo, precisamente por esta demostrada eficiencia, creo que el Guaguas puede volar más alto.
Retener talentos y refuerzos necesarios ¿Qué les parecería ser campeones de Europa y asaltar el campeonato mundial? Estoy convencido de que es posible. Ese objetivo lo ha alcanzado el Sir Safety Perugia en varias ocasiones, un equipo con menos historia que el Guaguas y una ciudad más pequeña que la nuestra, aunque, como pueden suponer, con un mayor presupuesto.
Hemos tenido la suerte de verlos jugar aquí y nuestro equipo ha competido a gran nivel; incluso, en algunos parciales, ha sido capaz de superarlos. No estamos tan lejos de ese nivel y me atrevería a decir que, reteniendo nuestro talento actual y con los refuerzos necesarios, el Guaguas podría disputar con solvencia una Final Four de la Champions europea. ¿No les parece un reto alcanzable? Para lograrlo, necesitamos un esfuerzo económico adicional.

En la página 234 del libro de la historia del CV Guaguas se encuentra una parte de esta imagen de Juanjo Cardona, Juan Ruiz, Pascual Mota y Alberto Padrón tomada a mitad de la década de los años noventa.
Un equipo con un nombre que nos representa tanto y con un presupuesto algo mayor que el actual —tampoco hacen falta cantidades estratosféricas— puede llevar el nombre de Canarias a las más altas cotas del vóley mundial, con el retorno que eso supondría en términos de promoción, desarrollo económico, orgullo y sentido de pertenencia a nuestra tierra. ¿Quién recoge el guante?
¡Nos vemos todos este viernes en el Gran Canaria Arena!